PATÉS

El Paté (palabra proveniente del francés) es conocido desde hace ya mucho tiempo atrás. Según Jean Botero (historiador francés) se encontraron en tablillas cuneiformes sumerias de alrededor de 1700 a.C., 6 recetas para patés de aves. En Europa, se cree que el paté se originó alrededor del año 1.000 en Francia. El apogeo de pastelerías de patés “pastiserie” comenzó en el Renacimiento en las cocinas de la nobleza y el clero. Los patés se enriquecían con las entonces caras especias provenientes de las colonizaciones, las todavía hoy conocidas Especias de patés recuerdan a aquella época. En aquellos tiempos, los patés representaban la culminación de cualquier festejo o banquete. Así fue que en honor del duque Felipe el Bueno en 1452, se sirvió un paté sobre el cual tocaba una orquesta de música de aquel entonces. En 1467, el arzobispo de York y canciller de Inglaterra, George Nevell, sirvió en su toma de posesión y junto a otros muchos platos, la friolera de 4.000 patés fríos y 1.500 patés calientes, todos ellos de caza.

No somos ni duques ni arzobispos, pero lo que sí sabemos es aprovechar la oportunidad de poder contribuir a los consumidores con nuestro paté elaborado a base de ingredientes 100% naturales y así poder transmitir el orígen de la buena, sostenible y natural forma de preparar, cocinar y disfrutar de los alimentos (sin conservantes, colorantes ni saborizantes) y todo ello sin renunciar al sabor y aroma, propio de este producto, con una larga caducidad y a precios asequibles para cualquier persona.

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